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SVALBARD, NORUEGA

SIN PERDER EL NORTE

Es el punto más septentrional de Europa y el lugar con vida -familiar- más cercano al Polo Norte. Son las islas del Ártico noruegas que disfrutan de una naturaleza tan excepcional como sorprendente. Cosas que pasan al Norte del Norte.

El archipiélago de Svalbard está a escasos mil quinientos kilómetros del punto exacto del Polo Norte. Es la última parada obligada en tierra firme antes de cruzar el océano Glaciar Ártico y el punto habitado -con vida familiar- más septentrional del Planeta. Solo algún extremo de la costa norte de Groenlandia y algunas pocas islas rusas de la Tierra de Francisco José, al norte de Siberia, le superan en latitud. Más allá, hay únicamente hielo eterno, pura agua congelada durante milenios. Mucho frío…

Es un lugar extraño para vivir. El año dura, sorprendentemente, un día y una noche. Durante unos meses, el sol nunca desaparece del horizonte y el día se convierte en una jornada de miles de horas sin fin. El resto del año, al astro rey ni se le ve ni se le espera. Como en una noche inacabable. No debe ser fácil la vida cotidiana, pero unas dos mil personas habitan usualmente en el archipiélago, trabajando especialmente en la minería y la pesca.

No hay árboles en las Svalbard. aunque durante un tiempo, el carbón fue una de sus principales fuentes de riqueza. Lo cual demostraría que, alguna vez, sí debió crecer la naturaleza de una manera destacada al guardar en sus entrañas esta roca sedimentaria, tan buscada como combustible fósil, que es el carbón. Eso sí, en verano florecen más de un centenar de plantas: un testimonio inequívoco de la resistencia de la vida por sobrevivir ante la adversidad. También son islas donde viven osos polares y una larga cadena trófica donde se encuentran zorros árticos, pingüinos y algunas especies de aves.

Es un lugar tan singular como seguro en el que la policía noruega dice no tener documentado ningún caso de crimen, ni ningún asesinato en la historia del archipiélago. Poco trabajo para los detectives de la novela negra escandinava tan en boga en los últimos años. Cosas que pasan al Norte del Norte.

Lo que es un crimen -de verdad- es no disfrutar de la naturaleza tan particular de esta latitud del globo. Este lugar tan inhóspito para la vida humana es un auténtico oasis para disfrutar de algunas experiencias únicas para el amante del viaje. Estas islas árticas se han convertido en uno de los mejores observatorios del Planeta desde donde disfrutar de las auroras boreales. Los cielos negros y oscuros de las Svalbard se iluminan con espirales de colores resultado del juego azaroso entre el viento solar y el campo magnético de la Tierra. Un espectáculo sin igual que siempre ha tenido un halo de leyendas por su carácter misterioso hasta que la ciencia física nos explicó su porqué.

Las islas Svalbard también son un lugar oportuno para descubrir como es la vida cotidiana en el país del frío y, como éste es capaz –paradójicamente-, de aportarnos calor y pasión: la navegación plácida entre glaciares, la emoción de encontrarse cerca de un oso polar, la diversión que siempre provocan las motos de nieve, la búsqueda de parajes singulares, la visita a granjas de perros especializados en tirar trineos, los matices de una gastronomía que ha sabido sobrevivir a su entorno. E, incluso, una oferta interesante de alojamiento ubicada en parajes y emplazamientos realmente mágicos.

No obstante, para llegar a Svalbard, antes deberá haberse hecho parada en la localidad de Tromso, uno de los puntos más septentrionales de la Noruega continental. Un lugar considerado por muchos como la auténtica capital de las míticas expediciones polares. Desde aquí partieron gran parte de las aventuras que a finales del siglo XIX pretendían llegar por primera vez al Polo Norte. Por aquí pasó el Fram, la nave del aventurero noruego Fridtjof Nansen, que en 1895 se quedó a tan solo tres grados y cuarenta y seis minutos de alcanzar el punto más septentrional del Planeta. De Tromso era el Gjoa, la embarcación que consiguió atravesar los hielos y cruzó el paso del Noroeste hasta Alaska. Mucha aventura boreal que puede conocerse con detalle visitando el Museo Polar, donde descubrir además cuan dura ha sido la vida cotidiana en la zona polar y como, en realidad, se puede sobrevivir al frío extremo.

Por ello, el puerto de Tromso constituye el mejor lugar para no perder el Norte. Un puerto desde donde partir hacia las islas Svalbard -antes comentadas- o hacia las islas Lofoten, un importante enclave pesquero del bacalao y donde se ubican algunos sorprendentes yacimientos arqueológicos de la época vikinga.

Las Islas Lofoten destacan por una geografía abrupta, con montañas que sobrepasan los mil metros de altitud. La pueblan ciervos, nutrias y un gran número de águilas marinas. Y hasta en el fondo de los mares se encuentra un arrecife de coral. Un milagro de la naturaleza provocado por las suaves temperaturas que arrastra la llamada “corriente del Golfo” y que, increíblemente, llega hasta estas latitudes y dulcifica el ambiente. Además, aquí el cielo clarea ya desde febrero, por lo que marzo resulta un mes excelente para acercarse a estas islas y disfrutar del contraste con la oscura noche de las Svalbard. Cosas que pasan al Norte del Norte.



LOS “MUST” F&S

  • A pesar del frío y algunas condiciones climáticas adversas, los fiordos noruegos son uno de los parajes más bellos del Planeta. Y, junto a ellos, la vida planta cara y resiste a un medio tan hostil con más de un centenar de tipos de vegetales con flor, osos polares, zorros, pingüinos, aves...
  • El Norte también existe y es extraordinario. Cuenta con una gastronomía atractiva y ofrece alojamientos con encanto en emplazamientos realmente mágicos.
  • La vida cotidiana en el país del frío: la navegación plácida entre glaciares, el disfrute de las motos de nieve, la búsqueda de parajes singulares, la sorpresa de los osos polares, una visita a granjas de perros especializados en tirar trineos. Una experiencia singular.
  • Descubrir como es la Europa más ártica: la ciudad de Tromso, uno de los puertos más septentrionales de la Noruega continental, y las islas de Lofoten y Svalbard, estas últimas a las puertas del océano Glaciar Ártico.
  • Las islas árticas noruegas son uno de los mejores observatorios para disfrutar de las auroras boreales entre otoño y los últimos días de invierno. Los cielos negros y oscuros se iluminan con espirales y rayos de luces de varios colores por puro juego entre el viento solar y el campo magnético de la Tierra.
ASÍ LO VIVIÓ...
"Fui a buscar el frío y la nieve y me encontré el calor de una tierra sorprendente. Además, las Svarbald están fuera de la normativa del IVA lo que significa que es el lugar más barato de Noruega. Plata, oro y pieles son típicos de la zona".

Joan G. Empleado de banca Girona

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ÉPOCA IDEAL

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ACTIVIDADES RECOMENDADAS

Las actividades sugeridas marcan la esencia del viaje. Por supuesto, no son las únicas y pueden adaptarse al tipo de viaje que desee realizar.


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